viernes, 1 de abril de 2016

alonso cano

Alonso Cano (Granada-1601-1667)

Inmaculada (Museo Diocesano Vitoria)


La Inmaculada de Alonso Cano (1650), pintados sus ropajes de tonos clásicos y amplios, donde destaca un gesto altivo, casi de perfil, pero sereno. Rodeada de ángeles en forma de cabezas aladas.

diocesano vitoria

El museo diocesano es otro gran desconocido de Vitoria. Sito en la Catedral Nueva, proyecto comenzado en 1907 pero inacabado de acuerdo a la maqueta inicial. Templo alto y frío. Engaña, parece viejo pero no lo es. Definamos edades. Mas viejos son los fondos del museo. De nuevo nos volvemos paseantes únicos entre pasillos repletos de buenas obras. El Cristo tallado sin cruz de Zurbano es del XIV, desproporcionado y azulado, con ojos cerrados.

carmus



Nuestro siguiente destino es el Museo Carmus enclavado en el convento de las carmelitas descalzas fundado por la santa en 1571. Allí compro el libro del día del libro, Las fundaciones. Un video da la bienvenida. Bastaba una campanilla y  una casa para establecer una fundación. Todo lo demás sobra. “Todo se pasa, sólo Dios basta”. Diversas salas recogen arte y costumbres. Un sufriente Nazareno guatemalteco esculpido por Paulino Ceballos preside una de las salas. Al otro lado la incomparable mano de Pedro de Mena trazó una Dolorosa (1675) en su escaparate que parece querer escapar de su encierro perpetuo. Se suceden vitrinas con orfebrería y objetos de liturgia, así como objetos del trabajo conventual, planchas, braseros, tijeras. También hay reliquias de múltiples santos, todas encerradas, pequeños huesos, bajo gran ornamentación. En la sala de pintura, aparece un lienzo que no deja lugar a dudas, es una Virgen con niño de Luis de Morales. Y también un Cristo con la cruz a cuestas obra de un italiano desconocido para mí, Palmezzano (1463-1539). La sala de óleos sobre cobre sorprende. Colores vivos en diferentes formatos presentan muy diversas escenas. Pasamos al camarín donde se encuentra el cofre con los restos de la santa. Diez llaves repartidas por el mundo. A su lado se exponen el corazón y el brazo izquierdo. Lugar de oración, al otro lado se divisa la iglesia. Bajaremos a ella después para visitar otra sala con mas documentos, atuendos y reliquias de Teresa de Jesús. Mas cuadros y el espacio de la celda donde murió. A su vera la silla de su contemporáneo San Juan de la Cruz. Ya llegan las hordas de turistas que llenan el pequeño recinto desde el que escapamos entre gritos de prohibido hacer fotos. La iglesia se prepara para la misa. Se ensaya desde el coro y se mueven agitadas las gentes para buscar sitio. Turistas y campanas que suenan, es día de fiesta en la iglesia de la Anunciación.
Dice la Santa en sus Fundaciones que para los padres de la mecenas del convento, Teresa de Laíz , la niña era su quinta hija a la que hicieron poco caso en sus primeras horas. Querían un niño. Dicen que al tercer día y ante los desconsolados llantos de la niña, sóla todo el día, alguien se acercó a ella y le dijo, ¿no sois Cristiana?. El bebé contestó, "sí, soy", ante sorpresa de todos. Ya no volvió a abrir la boca hasta la edad normal. Años después, ya casada, no podia tener hijos, y ante los rezos y oraciones no correspondidas, el Señor le puso en el camino de la fundación.

carmona



En la Basílica de Santa Teresa, a la ribera del Tormes, se encuentra la exposición. Recinto inconcluso cuya maqueta impresiona. A medio construir el lugar se antoja hermoso, los techos de madera cubren el interior pero los exteriores se asemejan a uno de esos recintos horadados por el tiempo, abandonados, donde la luz y el azul celeste se filtran por huecos y espacios. Recorremos despacio el interior, de altura grande, orden en una muestra pequeña pero interesante. Una hermosa Puerta de Arco aparece pintada por ambos lados. Viene de Salamanca y en su reverso aparece pintada una preciosa Anunciación, anónima del XVI. Hermosa la escultura de la santa escribiendo (1742).Viene de una parroquia de Vergara y es obra del gran Carmona, siglo XVIII. Del mismo autor asoma un San Francisco Javier, lleno de pliegues en sus vestiduras. De 1750, se encuentra en la Iglesia del Rosario de La Granja.

castillo en Alba




Para terminar visitamos la única torre del Castillo de los Alba que recibe a los visitantes deseosos de escalar. Fue el Gran Duque, 1507-1582, el que dio esplendor a un lugar que hoy sólo conserva esa torre de un total de seis y que gracias a sus victorias en los campos de batalla logró parabienes y riquezas que llegan hasta nuestros días. Se sube a un mirador por escalera de madera para divisar Gredos de cumbres nevadas y alrededores. Los amarillos campos de colza ponen una nota de gran color, en contraste con ocres, verdes y el azul de un cielo con hilos blancos, no pleno. Una pequeña visita guiada al interior nos permite acceder al piso de arriba donde nos sorprende un espacio abovedado con frescos del XVI que plasman la batalla de Mühlberg y la fragua de la coraza del duque. Son obra de Cristobal Passini y el duque aparece en gesto guerrero en campos del norte de Europa donde todavía se habla de él a los niños que se portan mal.

peñaranda

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iglesias de lisboa

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