sábado, 7 de mayo de 2016

catedral de burgos



Es Fernando III el Santo quien decide construirla. En la antigua iglesia en esta ubicación se casó el rey. La primera piedra se puso el 20 de Julio de 1221. Los Colonia y los Siloé, familias de artistas ligadas a la Catedral. Las agujas son de Juan de Colonia. Murales del XIV. Hay papamoscas y luz en vidrieras. La escalera dorada es del hijo de Gil, Diego. Y capillas por doquier, y trasaltar. Una joya para los sentidos.

sorolla



La cartuja de Miraflores de Burgos guarda una sorpresa al final. Es la Elevación de la Cruz de Sorolla. Cuadro de pequeño formato y de tonos ocres, grises y blancos. La perspectiva es diferente y única. El punto de vista de aquel que parece tirar de la soga para subir la cruz bien merece una visita. De primeros del XX.

berruguete



La anunciación de Pedro Berruguete realizada hacia 1485 es preciosa. Como siempre, colores intensos, rojos y verdes, en un artista de gran expresividad. En una de las capillas de la Cartuja de Miraflores de Burgos.

realeza en la cartuja



En la cartuja de Miraflores descansan los restos de Juan II e Isabel de Portugal y los del hermano de la reina Isabel, el infante Alfonso. Estrella de ocho puntas para el sepulcro de los reyes, de alabastro de Guadalajara, obra de Gil de Siloé. Finalizado en 1493. Adosado a la pared el del infante, en actitud orante.

cartuja



Cartuja fundada en 1442 por Juan II, padre de la reina Isabel. Planos y dirección de Juan de Colonia (1410-1481) y de su hijo Simón, ya nacido en Burgos (1451-1511). San Bruno en la entrada. Vidrieras de Flandes dentro. El retablo impresiona. Elaborado entre 1496 y 1499. Madera de nogal policromada. obra de Gil de Siloé. El color es de Diego de la Cruz. Magnífico el crucificado. El escultor es flamenco, documentado entre 1486 y 1503.

tradición



Las calles ofrecen sorpresas. Arte callejero alejado de lo que se califica de tal. Es todo un cuadro, que podría colgar en cualquier museo. Cuelga en un soportal poco transitado, en barrio nuevo, allá donde paraba el aeródromo viejo de Vitoria. Pocos repararán en él. Pocos se pararán a fotografiarlo. Es una cuesta de la ciudad, famosa en un día señalado por albergar el mercado callejero de ajos. Retratos de toda una vida.