
Frescos
en Guimarães, museo Sampaio. Los frescos siempre nos recuerdan el paso
del tiempo, que normalmente quita. A veces gana la belleza, mediados del
XVI.
Frescos
en Guimarães, museo Sampaio. Los frescos siempre nos recuerdan el paso
del tiempo, que normalmente quita. A veces gana la belleza, mediados del
XVI.
Magnífico el museo Alberto Sampaio de Guimaraes. Claustro irregular en su forma, diferente. Sala dedicada a la batalla de Aljubarrota, 14 de agosto de 1385, entre Juan I de Portugal y Juan I de Castilla. Ganaron los primeros. Se exhibe uno de los posibles botines de la contienda, un altar portátil de gran belleza, tríptico de la Natividad, dicen que abandonado por los castellanos en el campo. Otros hablan de ofrenda por la victoria. Cedro, plata y dorado. Sección también de escultura, pintura y frescos. Dice una placa que el escritor José Saramago lo consideró uno de los museos más bonitos que había visitado.
En las afueras de Braga se encuentra el Santuario del Bom Jesús do Monte. Bajar para volver a subir, hemos madrugado los turistas. Fotos y vistas de Braga. Escaleras, muchas con fuentes y esculturas. También escenas de la pasión en las capillas laterales. Dentro ya del santuario un bello altar muestra la escena de la crucifixión con 18 personajes esculpidos. Romanos y Marías conviven en una escena rara de ver en su extensión. En otro altar las reliquias suben en escalera al cielo. Hablamos de 1725.