De Sant
Iulliana se deriva Santillana, y es que hasta ahí fueron traídos los restos de
la mártir Juliana de Nicomedia (muerta en el S. III) allá por el siglo IX. El templo
data del XII, de estilo románico, y alberga un bonito claustro. El pueblo es
empedrado y húmedo, crece la hierba entre los adoquines y las tiendas
turísticas exhiben recuerdos y pasiegos. Casas solariegas y Palacios dan aire
de antigüedad a uno de los pueblos más pintorescos de nuestro país. sábado, 9 de enero de 2016
colegiata de santillana del mar
De Sant
Iulliana se deriva Santillana, y es que hasta ahí fueron traídos los restos de
la mártir Juliana de Nicomedia (muerta en el S. III) allá por el siglo IX. El templo
data del XII, de estilo románico, y alberga un bonito claustro. El pueblo es
empedrado y húmedo, crece la hierba entre los adoquines y las tiendas
turísticas exhiben recuerdos y pasiegos. Casas solariegas y Palacios dan aire
de antigüedad a uno de los pueblos más pintorescos de nuestro país. covadonga
Tras el
incendio que destruyó el antiguo templo se terminó la construcción del actual
en 1901. Con la santa dentro y don Pelayo en la explanada es lugar de
peregrinación constante. El conjunto destaca sobre las montañas. Al lado, la
cueva donde está la imagen de la santina y donde leyenda y realidad se dan la
mano. Todo alrededor de un ermitaño, una imagen y don Pelayo iniciando la
reconquista. De la imagen inicial nada se sabe. En la santa cueva se encuentran
los restos del primer monarca del reino de Asturias. En las cercanías se sube a
los lagos, majestuosos y escenario de hitos ciclistas.
santo toribio de liébana
Ya hay
vestigios de este monasterio en el siglo VI aunque la actual construcción data del
XIII. Son los franciscanos los que en la actualidad ocupan el lugar y custodian
parte del brazo izquierdo de la santa cruz o lignum crucis, la reliquia mas
grande conservada de la cruz. En las cercanías de Potes, Cantabria, el lugar
albergó al monje Beato de Liébana en el siglo VIII.
armentia
Que Armentia
queda a un paso de Vitoria es un hecho. Centenares de vitorianos pasean
diariamente hasta el santo. Estatua de piedra que se asoma a Vitoria dejando a
su espalda la llamada basílica que lleva su nombre. Es esa estatua del siglo
XX. Mucho mas antiguo, de estilo románico, es el templo, construido a finales
del XII, y restaurado de forma importante a finales de XVIII. Hay contraste
entre la piedra y el verdor de las campas. Hay romería en Abril, hago frío o
llueva. Hay rosquillas y puestos miles. Hay bodas, alguna en Mayo, hay fotos al
lado de un árbol. Hay esperas a que lleguen novios o novias. Hay infinidad de
paseos e idas al bosque. Hay sidrerías y espacios para correr o montar a
caballo. La bajada desde el santo al Prado es para no parar. Hay paseo por
Mendizorroza donde se oye el clamor de los goles y queda a la izquierda la
fuente del Mineral, con olor a podrido. Hay casa donde nació y vivió el santo
allá por el siglo VI. La basílica es austera y sonará un órgano si hay organista
mientras preside la imagen de San Prudencio. Poca luz en espacio pequeño, que
se queda mínimo allá por el 28 de abril, cuando las nubes no saben si llover o
escampar.estibaliz
Desde finales
del XII lleva erguido este santuario. Joya del románico se llega a él por
carretera o caminos. En coche, bici o andando. Escenario de romerías. Juegos en
campas, idas en bici. Pelotas y frontones. Adentrarse en lo desconocido si se
sigue el camino. Mas campas. Una tienda de recuerdos. Unos monjes que visten de
oscuro. Un bar donde refrescarse. Paellas en mesas de madera. Estibaliz es
recuerdo de bodas y celebraciones. De arroz que pisamos. De esperanzas
meditadas ante una imagen antigua, la patrona de Álava. Preside la austeridad
de una sencilla nave, en forma de cruz, donde hará frío si es invierno y se
agradecerá si es verano. De misas austeras también, de oraciones cantadas. De
puertas que se abren. De columpios que se avejentan. De una cuesta final que se
hace dura, de tanto tiempo pasado que ya los monjes van mermando. Son benedictinos.
Toda una vida alrededor de unas campanas que tañen desesperadas mientras
exploramos los rincones, con la avidez de la infancia. Mientras soñamos. Y ellos
pasan, y miran, y llevan capucha, y se recogen en su monasterio, y nosotros
seguimos, bajando la cuesta.
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Gregorio
Fernández (Sarria-Lugo, 1576-1636)
Retablo San Miguel (Vitoria-1632)
Retablo San Miguel (Vitoria-1632)
San Miguel es
sinónimo de altura. Allá desde la plaza parece tocar el cielo su torre. Sinónimo
de muñeco Celedón bajado del cielo, también de celebraciones deportivas. De
patrona o Virgen Blanca, de hornacina anti vándalos y repleta de flores. Pero sobre
todo es sinónimo de misas de antaño, pesadas, grises, y aperitivo a la salida. Misas
donde sólo parece haber mayores. Y cada vez mas. Misas donde huele diferente,
algún día descubriré a qué. Donde hay maderas que crujen. Donde cantan algunos
mayores acompañados de órgano, donde el sacerdote parece querer dormir también.
Donde la homilía no se entiende o no llega. Donde no se ve lo que está delante.
Y es que no descubrir el retablo aún iluminado puede parecer pecado. Me pasó,
años pasaron hasta que lo vi. Tienen ojos y no ven. Y es obra maestra, y cabe
en una iglesia que se empieza a construir a finales del XIV. Fue Gregorio
Fernández el elegido. Se firma el contrato en 1624. Tres años de trabajo
previsto se convierten en ocho. En 1632 se trae en carretas desde Valladolid y
ya en su ubicación se procede al montaje y policromía definitiva (Diego Pérez de Cisneros, 1636). Trabajo en
equipo, mas personas involucradas. La historia sólo se suele acordar del
maestro. A destacar la Inmaculada y el inmenso San Rafael que preside.
Apóstoles, santos, escenas y virtudes llenan el resto. A la salida se bajan
unas escaleras, ya estamos bajo el pórtico, protegidos. Llega la luz de la
plaza, su grado dependerá de si ha salido el sol. Se bajan escaleras empinadas
o se pasea bajo los arquillos. Formas de llegar o de irse. Cuesta imaginar al
escultor, vecino por un tiempo de una ciudad desconocida, caminar entre
sombras.
viernes, 8 de enero de 2016
notre dame
Catedral de Notre Dame. Joya del gótico francés, se
termina su construcción en 1345 después de casi 200 años. Sufrió importantes pérdidas
de su catálogo artístico durante la revolución francesa. Alberga la reliquia de
la corona de espinas y sirvió de escenario al jorobado de Victor Hugo. Sus célebres
gárgolas se pueden ver de cerca subiendo escaleras angostas. Aquí se coronó
Napoleón Bonaparte.
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