sábado, 9 de enero de 2016

colegiata de santillana del mar

De Sant Iulliana se deriva Santillana, y es que hasta ahí fueron traídos los restos de la mártir Juliana de Nicomedia (muerta en el S. III) allá por el siglo IX. El templo data del XII, de estilo románico, y alberga un bonito claustro. El pueblo es empedrado y húmedo, crece la hierba entre los adoquines y las tiendas turísticas exhiben recuerdos y pasiegos. Casas solariegas y Palacios dan aire de antigüedad a uno de los pueblos más pintorescos de nuestro país.

covadonga

Tras el incendio que destruyó el antiguo templo se terminó la construcción del actual en 1901. Con la santa dentro y don Pelayo en la explanada es lugar de peregrinación constante. El conjunto destaca sobre las montañas. Al lado, la cueva donde está la imagen de la santina y donde leyenda y realidad se dan la mano. Todo alrededor de un ermitaño, una imagen y don Pelayo iniciando la reconquista. De la imagen inicial nada se sabe. En la santa cueva se encuentran los restos del primer monarca del reino de Asturias. En las cercanías se sube a los lagos, majestuosos y escenario de hitos ciclistas.

santo toribio de liébana

Ya hay vestigios de este monasterio en el siglo VI aunque la actual construcción data del XIII. Son los franciscanos los que en la actualidad ocupan el lugar y custodian parte del brazo izquierdo de la santa cruz o lignum crucis, la reliquia mas grande conservada de la cruz. En las cercanías de Potes, Cantabria, el lugar albergó al monje Beato de Liébana en el siglo VIII.

armentia

Que Armentia queda a un paso de Vitoria es un hecho. Centenares de vitorianos pasean diariamente hasta el santo. Estatua de piedra que se asoma a Vitoria dejando a su espalda la llamada basílica que lleva su nombre. Es esa estatua del siglo XX. Mucho mas antiguo, de estilo románico, es el templo, construido a finales del XII, y restaurado de forma importante a finales de XVIII. Hay contraste entre la piedra y el verdor de las campas. Hay romería en Abril, hago frío o llueva. Hay rosquillas y puestos miles. Hay bodas, alguna en Mayo, hay fotos al lado de un árbol. Hay esperas a que lleguen novios o novias. Hay infinidad de paseos e idas al bosque. Hay sidrerías y espacios para correr o montar a caballo. La bajada desde el santo al Prado es para no parar. Hay paseo por Mendizorroza donde se oye el clamor de los goles y queda a la izquierda la fuente del Mineral, con olor a podrido. Hay casa donde nació y vivió el santo allá por el siglo VI. La basílica es austera y sonará un órgano si hay organista mientras preside la imagen de San Prudencio. Poca luz en espacio pequeño, que se queda mínimo allá por el 28 de abril, cuando las nubes no saben si llover o escampar.

estibaliz

Desde finales del XII lleva erguido este santuario. Joya del románico se llega a él por carretera o caminos. En coche, bici o andando. Escenario de romerías. Juegos en campas, idas en bici. Pelotas y frontones. Adentrarse en lo desconocido si se sigue el camino. Mas campas. Una tienda de recuerdos. Unos monjes que visten de oscuro. Un bar donde refrescarse. Paellas en mesas de madera. Estibaliz es recuerdo de bodas y celebraciones. De arroz que pisamos. De esperanzas meditadas ante una imagen antigua, la patrona de Álava. Preside la austeridad de una sencilla nave, en forma de cruz, donde hará frío si es invierno y se agradecerá si es verano. De misas austeras también, de oraciones cantadas. De puertas que se abren. De columpios que se avejentan. De una cuesta final que se hace dura, de tanto tiempo pasado que ya los monjes van mermando. Son benedictinos. Toda una vida alrededor de unas campanas que tañen desesperadas mientras exploramos los rincones, con la avidez de la infancia. Mientras soñamos. Y ellos pasan, y miran, y llevan capucha, y se recogen en su monasterio, y nosotros seguimos, bajando la cuesta.

san miguel

Gregorio Fernández (Sarria-Lugo, 1576-1636)
Retablo San Miguel (Vitoria-1632)


San Miguel es sinónimo de altura. Allá desde la plaza parece tocar el cielo su torre. Sinónimo de muñeco Celedón bajado del cielo, también de celebraciones deportivas. De patrona o Virgen Blanca, de hornacina anti vándalos y repleta de flores. Pero sobre todo es sinónimo de misas de antaño, pesadas, grises, y aperitivo a la salida. Misas donde sólo parece haber mayores. Y cada vez mas. Misas donde huele diferente, algún día descubriré a qué. Donde hay maderas que crujen. Donde cantan algunos mayores acompañados de órgano, donde el sacerdote parece querer dormir también. Donde la homilía no se entiende o no llega. Donde no se ve lo que está delante. Y es que no descubrir el retablo aún iluminado puede parecer pecado. Me pasó, años pasaron hasta que lo vi. Tienen ojos y no ven. Y es obra maestra, y cabe en una iglesia que se empieza a construir a finales del XIV. Fue Gregorio Fernández el elegido. Se firma el contrato en 1624. Tres años de trabajo previsto se convierten en ocho. En 1632 se trae en carretas desde Valladolid y ya en su ubicación se procede al montaje y policromía definitiva (Diego Pérez de Cisneros, 1636). Trabajo en equipo, mas personas involucradas. La historia sólo se suele acordar del maestro. A destacar la Inmaculada y el inmenso San Rafael que preside. Apóstoles, santos, escenas y virtudes llenan el resto. A la salida se bajan unas escaleras, ya estamos bajo el pórtico, protegidos. Llega la luz de la plaza, su grado dependerá de si ha salido el sol. Se bajan escaleras empinadas o se pasea bajo los arquillos. Formas de llegar o de irse. Cuesta imaginar al escultor, vecino por un tiempo de una ciudad desconocida, caminar entre sombras.

viernes, 8 de enero de 2016

notre dame


Catedral de Notre Dame. Joya del gótico francés, se termina su construcción en 1345 después de casi 200 años. Sufrió importantes pérdidas de su catálogo artístico durante la revolución francesa. Alberga la reliquia de la corona de espinas y sirvió de escenario al jorobado de Victor Hugo. Sus célebres gárgolas se pueden ver de cerca subiendo escaleras angostas. Aquí se coronó Napoleón Bonaparte.