1921,
navarro él, Fructuoso Orduna y la Fuente, alumno de Benlliure. Bronce para
representar el arrepentimiento, Post Nubila Phoebus, obra propiedad de la
Fundación Eduardo Capa, con sede en Arganda. Después de las nubes, el sol.
1893-1973
1921,
navarro él, Fructuoso Orduna y la Fuente, alumno de Benlliure. Bronce para
representar el arrepentimiento, Post Nubila Phoebus, obra propiedad de la
Fundación Eduardo Capa, con sede en Arganda. Después de las nubes, el sol.
Fundación
Mapfre. Allí se exhibe Retorno a la belleza, obras maestra del arte italiano de
entreguerras. Rasgos de clásicos italianos. Narices que caen rectas, rostros
picassianos. Tras la devastación de la Gran Guerra y ajenos a que vendrá algo
peor, el arte sigue pensando en plasmar vida. Dos plantas que recorremos
lentamente, y un resultado global magnífico. La fuente, lugar de comunicación y
socialización, es un hermoso cuadro de Gisberto Cerachinni, 1930. Retratos y
desnudos. Ella lee Dhely, y medita, es La muchacha sentimental, de Ubaldo Oppi.
Más retratos suyos, magníficos. Sorprenden los colores y figuras precisas de
Antonio Donghi. También hay objetos y bodegones. La escultura Nena de Arturo
Martini, 1930, sólo el busto, destaca entre los lienzos colgados. El Retrato de
Renato Gualino, de Felice Casorati, 1924, sirve de portada de la muestra y
transmite serenidad. Y la familia en la playa que reza el rosario de Cagnaccio
es fantástico en su composición, expresividad y materialización. Puestos a
elegir una obra me voy a lo pequeño, en tamaño, sencillo en composición,
humilde en su idea, el retrato, puro y simple, de pocas sombras, de mucha luz,
es la Jovencita de Donghi, de 1931. Grande en su mirada.
Arte naif. Museo con gran
número de obras. Manuel Moral pinta por primera vez a los 70 años. Morirá en
1989 a los 81 años de edad. Pinta olivares, como en “quemando rastrojos”, y lo
hace bien y con mimo. También esculpe. Miguel Guerra Zamora hace soles y sombras andaluzas. También obras de Tony Silvains y la recogida del algodón. O de Marinka Dallos. Anónimos de la Escuela de Berrocal pintan pueblos con casas que parecen deformarse.

De Pedro
Machuca, hacia 1520, virgen de la cinta. Una preciosa Piedad, hacia 1540. Y un
retablo precioso en la sala capitular. Pintor toledano, 1490-1550.